Había que destrabar el partido, encontrar el camino y recuperar la confianza. Olimpia necesitaba una actuación que le permitiera dejar atrás un comienzo irregular en el campeonato y, en la tarde del Defensores del Chaco, apareció con toda su jerarquía.
El Decano goleó 5-0 a Rubio Ñu por la tercera fecha del torneo Clausura, consiguió su primera victoria en la competencia y dejó una sensación mucho más importante que los tres puntos: el equipo volvió a mostrar su fútbol.
Fue una actuación contundente, de principio a fin. Olimpia tomó el control desde los primeros minutos, presionó arriba, recuperó rápidamente la pelota y encontró espacios para lastimar por diferentes sectores. Rubio Ñu nunca logró acomodarse en el campo y terminó padeciendo el dominio de un conjunto franjeado que jugó con intensidad, movilidad y una notable eficacia frente al arco.
Pero hubo algo más. La goleada también sirvió para recuperar sensaciones. Después de un arranque que no había entregado los resultados esperados, el equipo dirigido por Pablo “Vitamina” Sánchez encontró una tarde prácticamente perfecta.
Olimpia salió decidido a ganar
Desde el pitazo inicial quedó claro que el Decano no quería dejar pasar otra oportunidad.
El equipo se adelantó en el terreno, presionó la salida de Rubio Ñu y trató de recuperar la pelota lo más cerca posible del arco rival. Esa presión alta permitió que Olimpia manejara buena parte de las acciones y transformara la posesión en situaciones concretas de peligro.
Las bandas también fueron protagonistas. Los movimientos de los laterales, la movilidad de los hombres de ataque y la circulación rápida de la pelota hicieron que Rubio Ñu tuviera dificultades para sostener el bloque defensivo.
Olimpia no necesitó monopolizar la pelota de manera estéril. Cada recuperación tenía una intención: avanzar, profundizar y buscar el arco.
El premio llegó a los 15 minutos.
Braian Romero abrió el camino
Braian Romero apareció para marcar el primer tanto de la tarde y darle a Olimpia la tranquilidad que necesitaba.
El 1-0 fue mucho más que una ventaja en el marcador. Fue la confirmación de que el planteamiento franjeado estaba funcionando. El equipo había conseguido imponer condiciones y ahora podía manejar el encuentro desde una posición más cómoda.
Rubio Ñu intentó reaccionar, pero no encontró la manera de modificar el desarrollo. Olimpia siguió controlando los tiempos y, especialmente, las zonas donde se decidía el partido.
Cuando parecía que la primera mitad terminaría con una diferencia mínima, apareció otro golpe.
Delmás amplió antes del descanso
Ya en tiempo añadido de la primera etapa, Eduardo Delmás marcó el segundo gol.
El 2-0 fue un golpe psicológico importante para el conjunto ñuense y, al mismo tiempo, una inyección de confianza para Olimpia. El Decano se marchó al vestuario con una ventaja considerable y la sensación de tener el partido bajo control.
Pero lo mejor todavía estaba por llegar.
Porque el equipo no salió al complemento pensando exclusivamente en administrar la ventaja. Olimpia mantuvo la intensidad y siguió buscando el arco rival.
Segundo tiempo: festival franjeado
A los 56 minutos, Bernardo Romeo Benítez apareció para marcar el tercero.
El 3-0 terminó de transformar la tarde en una fiesta olimpista. Rubio Ñu ya tenía enormes dificultades para contener los ataques y Olimpia encontraba cada vez más espacios.
El conjunto dirigido por Pablo Sánchez no bajó el ritmo. La circulación continuó siendo dinámica, los jugadores se asociaron con mayor confianza y las transiciones ofensivas se volvieron cada vez más peligrosas.
A los 71 minutos, llegó el cuarto.
Esta vez fue Fernando Cardozo quien se hizo presente en el marcador para completar una goleada que ya tenía dimensiones contundentes.
Pero todavía faltaba una historia especial.
Tim Payne: debut y gol para el recuerdo
La tarde tenía reservado un capítulo particular para Tim Payne.
El futbolista neozelandés ingresó a los 69 minutos, haciendo su estreno con la camiseta de Olimpia. Y si debutar con una de las camisetas más importantes del continente ya representa una experiencia especial, hacerlo además con un gol convierte la jornada en una memoria imborrable.
A los 81 minutos, Payne encontró el camino del gol y estableció el definitivo 5-0.
El Defensores del Chaco celebró entonces una goleada que terminó adquiriendo un significado especial: cinco goles, arco en cero, debut goleador y, sobre todo, la primera victoria del campeonato.
Una verdadera tarde soñada para el neozelandés.
Una defensa que también merece reconocimiento
Una goleada no se construye únicamente con goles.
Mientras los delanteros y mediocampistas se encargaban de producir el espectáculo ofensivo, la última línea franjeada respondió con solvencia.
Gastón Olveira tuvo una tarde relativamente tranquila. El arquero uruguayo prácticamente no tuvo que intervenir en situaciones de alto riesgo, una consecuencia directa del trabajo realizado por el equipo delante suyo.
La presión comenzó en campo rival, el mediocampo recuperó rápidamente y la defensa se mostró ordenada. Rubio Ñu tuvo pocas posibilidades de llegar con claridad al área olimpista.
El 5-0 también significa eso: un equipo que atacó con contundencia y defendió con seriedad.
Para Rubio Ñu fue una tarde complicada desde todos los puntos de vista.
El equipo de Santísima Trinidad fue superado en el juego, en la intensidad y en el aspecto anímico. Con el correr de los minutos, la diferencia futbolística se trasladó inevitablemente al marcador.
La frustración terminó reflejándose en el tramo final del encuentro. A los 87 minutos, Cristian Núñez recibió la segunda tarjeta amarilla y dejó a Rubio Ñu con diez jugadores.
Olimpia, en cambio, continuó buscando. Incluso con el partido prácticamente resuelto, el Decano tuvo oportunidades para aumentar todavía más una diferencia que ya era categórica.
Para Olimpia, este triunfo llega en un momento particularmente importante.
Después de un comienzo irregular en el Clausura, el equipo necesitaba una actuación convincente. No solamente ganar, sino hacerlo mostrando argumentos futbolísticos que permitieran recuperar confianza. Y lo consiguió de manera contundente.
El 5-0 ante Rubio Ñu deja varios aspectos positivos: presión alta, recuperación rápida, amplitud, profundidad por las bandas, circulación dinámica, contundencia ofensiva y seguridad defensiva. Pero también deja algo que no aparece en ninguna estadística: confianza.
Un equipo que consigue marcar cinco goles y mantener su arco invicto recupera sensaciones. Los delanteros ganan seguridad, los mediocampistas encuentran espacios, los defensores se sienten respaldados y el grupo comienza a creer nuevamente en su funcionamiento.
Olimpia necesitaba una tarde así
El fútbol tiene estas cosas. A veces un equipo necesita una victoria para comenzar a encontrar nuevamente su mejor versión. Olimpia consiguió mucho más que tres puntos frente a Rubio Ñu.
Consiguió una goleada.
Consiguió confianza.
Consiguió un debut goleador para Tim Payne.
Consiguió mantener el arco de Olveira en cero.
Y, fundamentalmente, consiguió que su gente vuelva a disfrutar de una tarde de fútbol en la que el Decano fue ampliamente superior y convirtió esa superioridad en goles.
El campeonato recién comienza y todavía queda mucho camino por recorrer. Pero si Olimpia necesitaba una señal para cambiar el rumbo, la tarde del Defensores del Chaco puede convertirse en ese punto de inflexión.
Cinco goles, cero en contra y una actuación que devuelve la ilusión. Olimpia despertó en Sajonia. Y cuando el gigante empieza a encontrar su fútbol, todos saben que hay que mirarlo con atención.
Vamos Decano 
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