Olimpia sigue escribiendo una historia ilusionante en la Copa Sudamericana. La gran victoria conseguida en el Defensores del Chaco no solamente dejó una noche inolvidable para el pueblo franjeado, sino también el gran objetivo cumplido: la clasificación a los octavos de final del torneo continental.
Los tres puntos obtenidos le permitieron al Decano asegurar su lugar entre los mejores equipos de la competencia, consolidando además un momento futbolístico que entusiasma cada vez más a la hinchada. El rival todavía no se conoce oficialmente y habrá que esperar al sorteo que se realizará entre viernes y sábado, pero en campamento olimpista eso parece secundario por ahora. Lo que domina es otra cosa: emoción, alegría y una confianza renovada.
El equipo dirigido por Pablo “Vitamina” Sánchez transmite energía positiva, compromiso y un espíritu competitivo que volvió a conectar profundamente con la gente. Olimpia no solamente gana; compite, reacciona y demuestra hambre de gloria.
De este grupo quedó en segundo lugar Vasco Da Gama, que le ganó a Barracas Central y en tercera posición Audax Italiano.
En esta última presentación, varios futbolistas tuvieron actuaciones destacadas. En el arco, una vez más, apareció la seguridad de Gastón Olveira, transmitiendo tranquilidad en momentos clave del encuentro. La defensa estuvo conformada por Raúl Cáceres y Alan Rodríguez, quienes además de su trabajo defensivo aportaron intensidad y salida constante por los laterales.
En el mediocampo, Alfaro volvió a aportar dinámica y equilibrio, mientras que Franco y Adrián Alcaráz trabajaron con mucha movilidad para sostener el ritmo ofensivo del equipo. Eduardo Delmás también tuvo una actuación importante hasta su sustitución por Romeo Benítez, quien ingresó con velocidad y desequilibrio para romper líneas rivales.
Más adelantados, Hugo Quintana y Fernando Cardozo terminaron siendo determinantes. Ambos aparecieron en momentos decisivos y fueron piezas fundamentales para concretar la remontada que terminó clasificando al Franjeado.
Pero no todas son noticias perfectas para Olimpia. El plantel todavía siente algunas ausencias importantes. Ni Richard Ortiz ni Richard Sánchez estuvieron presentes, ambos aún recuperándose físicamente. A eso se suma la situación de Leguizamón, quien fue intervenido quirúrgicamente de la rodilla y estará fuera de las canchas durante varias semanas mientras completa su recuperación.
A pesar de esas bajas, el equipo respondió con personalidad y mostró algo que ilusiona todavía más: profundidad de plantel y capacidad colectiva para sobreponerse a las dificultades.
Hoy Olimpia vive un presente lleno de entusiasmo. La clasificación ya es una realidad, el grupo está unido y el sueño continental comienza a crecer cada vez más fuerte. El pueblo franjeado vuelve a sentir que este equipo puede pelear cosas importantes.
Y mientras se espera conocer al próximo rival, algo parece seguro: este Olimpia está vivo, competitivo y preparado para seguir soñando en grande.
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